Paulino Salgado Valdez (Batáta)
nació el 29 de mayo de 1927 en la población bolivarense de San Basilio de Palenque, hijo de Manuel Salgado Cañate Reyes (Batata II) y doña Luz María Valdez Laguna (La Luz).
Su padre, un importante tamborero de chalupa, gaita, bullerengue, lumbalú y cumbia, ejecutaba el tambor pechiche para los cantos de muerto. Fue quien lo introdujo al mundo de los tambores a la edad de 8 años junto a sus cinco hermanos, tres del matrimonio y dos hijos aparte del viejo. Graciela e Inocencio, junto a Paulino heredaron de su padre muchos secretos en la ejecución de los ritmos negroides.
Su infancia transcurrió en su pueblo natal realizando labores domésticas, fue machetero, pintor, albañil, cultivador de caña en el ingenio de Sincerín (Central Colombia) donde un grupo de cubanos se establecieron por los años 20 y quienes trajeron de la isla sus tradiciones y sus músicas populares. Sus tíos Pantaleón, Leonardo, y José Salgado trabajaron como cortadores de caña de azúcar y compartieron al lado de esos trabajadores la riqueza y el sabor de la música cubana de ese entonces, dando origen a la conformación de los grupos de son de sexteto palenquero con marímbula, claves, bongoes, maracas y más tarde adaptaron el formato de los sextetos habaneros con una trompeta con sordina y guitarra.
De ellos tuvo influencia para aprender la música de son de sexteto, de sus tíos maternos Joaquín y José del Carmen Valdez hermanos de la Luz aprendió a tocar los ritmos de chalupa y bullerengue, lo mismo de su abuelo materno, don Desiderio Valdez, quien lo influyó en la percusión, aparte de su abuelo paterno, Pedro Salgado Cañate (Batata I) quien murió a la edad de 113 años en 1968, fue la persona quien le enseñó a tocar en principio el tambor pechiche, los toques de lumbalú, bailes negros, bullerengue, gaita y chalupa.
(Tomado de: musicalafrolatino)
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Toño Fernández 1912-1988
Considerado como uno de los principales representantes del folclor del municipio de San Jacinto, Bolívar, tierra que lo vio nacer, en la Calle de Mira Flores el 24 de septiembre de 1912.
Desde niño se enamoro de los dulces sonidos de la gaita, instrumento que aprendió a interpretar gracias a su primo Ramón Barreto, a escondidas de su padre, al transcurrir los años se convirtió en el mejor decimero ya que magistralmente cantaba e improvisaba.
Fue director de los mejores gaiteros, los Hermanos Juan y José Lara, Mañe Mendoza, Mañe Cerpa, Toño Rodríguez, Gregorio Julio y otros. Realizó varias giras nacionales y dio a conocer folclor colombiano a países como Francia, España, Alemania, Rusia, China, Japón, New York, entre otros, en las cuales fue acompañado por los hermanos Zapata Olivella, Pedro Nolasco Mejía y Catalino Parra.
El maestro Toño Fernández, Compitió en representación de Colombia frente a más de 200 países en el Festival Internacional Folclorico de Cáseres realizado en España, en donde los Gaiteros de San Jacinto bajo su dirección ganó el primer lugar.
En 1968 ganaron la Medalla de Oro Olímpica, con las interpretaciones de las obras “Candelaria” y “ La Maestranza” de autoría del maestro Toño Fernández, en la Olimpiada Cultural realizada en México.
El magistral maestro Miguel Antonio Hernadez Vásquez, más conocido como Toño Fernández, impulsó los ritmos como la gaita, el Bullerengue, la maestranza y demás aires de la Sabana y Montes de María, y através de ellos, dio a conocer al universo entero la riqueza musical de nuestra Colombia.
Al morir en su tierra natal el 2 de diciembre de 1988, dejo más de 40 obras, entre ellas: “La Mica Prieta”, “ María de los Reyes”, “Tres Golpes”, “La Escoba”, “Déjala que llore”, “La Marucha”.
(Los textos de esta biografía fueron proporcionados por SAYCO)
Sixto Silgado (Paito)
La historia de Silgado se remonta a 1939, cuando nació en Flamenco, corregimiento de María la Baja, Bolívar, una región imbuida por la tradición negra, a pesar de contar con la presencia de los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Flamenco se dejó permear por ritmos como el son gracias a los cultivos de caña en donde trabajaron muchos cubanos. Su padre, gaitero también, quería que Paíto tocara la gaita macho, mientras él interpretaba la hembra. La macho respalda la melodía creada por la hembra y se acompaña con maraca. Pero rápidamente fue claro que Silgado quería ser la cabeza, no el acompañante, por eso se rebeló y escapó hacia la Boquilla, Chambacú y Barú, donde reside actualmente, para poder tocar a su libre albedrío.
Se fue con Encarnación Tovar, El Diablo, otro de esos íconos de la música popular que no ha sido lo suficientemente reconocido fuera de las esferas de los especialistas. Su fuerza para tocar es única y es lo que gusta tanto a los nuevos músicos. Adaptaron con su instrumento cumbias, merengues, música pelayera y fandangos. Aunque El Diablo falleció en 2000, sobrevive Paíto y hará conciertos el 17 y 19 de marzo en la Ciudad Teatro, donde se volverá a encontrar con José Borré, que cantaba con ellos también en los festivales.
(Extraído de la revista cambio)
Encarnación Tovar “El Diablo”,
Magistral tamborero y gaitero de La Boquilla, en Cartagena,. Acompañó varias veces a Paito. Falleció recientemente a los 67 años, en medio de la pobreza y el olvido.


